Por Claudio Velázquez
Era un día domingo, luego de unas conversaciones con don Rodolfo y su hermana Cristina, el mismo sacó un viejo álbum de fotografías que por su aspecto, hacía tiempo estaban guardadas. Al instante, mi curiosidad se despertó por saber del contenido de aquel viejo álbum. Se trataba de fotografías que le pertenecían a su fallecido padre. Pese al estado del álbum, las fotos estaban muy bien conservadas.
Don Juan Zotti formaba parte de un club de motociclistas que en la década de 1950 desarrollaron su máximo potencial, a través de sus grandes corridas. Las mismas al principio las hacían arrancando en el Cabildo, corriendo por las calles del microcentro. Tal vez el aumento del tránsito en la cada vez más pequeña Asunción, hizo que las carreras migraran al hoy Aeropuerto Silvio Pettirosi.
Sí, por más que cueste creer, estos aventureros de dos ruedas desplegaban su talento en el aeropuerto. La poca frecuencia de vuelos en algunos días, convertía al aeropuerto en la mejor pista del país para las míticas carreras. Compitiendo por llegar al podio y mejorar los tiempos. Eran aquellas motocicletas clásicas, que hacían gala de estructura y diseño antes que por la velocidad. A don Juan tocaba ganar las carreras con una legendaria Ducati, que la había traído de Italia con mucho esfuerzo.
Enseguida pude notar a un legendario personaje histórico en las fotos: el mítico capitán Alejandro Von Eckstein. Querido por todos, este mítico capitán, décadas atrás, dejó su nación zarista para venir, luego de transitar una odisea, al Paraguay. Ofrecía diariamente su vida misma, al arriesgarla en cada batalla de la Guerra del Chaco. Aquí recibió una terrible herida de bala en el brazo, que marcó toda su vida. Luego de sobrevivir a la guerra, se radicó en el Paraguay, sobresaliendo en este deporte. Fue el primer representante paraguayo, en una competencia internacional de motocicletas.
En otra fotografía, cuyo año estaba escrito (1955), un señor de traje y sombrero miraba atento mientras los organizadores le señalaban y brindaban datos. Llamaba la atención su altura y militares que lo rodeaban. Era el mismísimo Alfredo Stroessner concurriendo a aquellas carreras. Era su primer año de los 35 que estará en el poder, y nadie del entorno, imaginaba en ese entonces tan prolongado y dictatorial mandato que se venía.
