En 1993, el Colegio Apostólico San José organizó un concurso literario con una particularidad: el jurado sería Augusto Roa Bastos. Los alumnos tuvieron apenas veinte minutos para escribir sobre la problemática social del Paraguay de entonces. Blas Ojeda De Felice ganó el primer puesto con un ensayo crítico sobre la clase política que llamó la atención del escritor, quien luego reseñó el concurso en el semanario Tiempo 14. Más de tres décadas después, el autor de aquel texto rememora el encuentro entre la escritura adolescente y la mirada de una de las figuras centrales de la literatura latinoamericana.
En 1993, un concurso literario escolar propició un cruce excepcional entre la escritura adolescente y la mirada crítica de Augusto Roa Bastos. El ensayo ganador, redactado en apenas veinte minutos, fue reconocido en una ceremonia institucional y posteriormente reseñado en la prensa por el propio escritor.
Hay hechos que el tiempo no debilita, sino que vuelve más nítidos. Al revisarlos, revelan con claridad el lugar que ocupa la palabra cuando es leída con seriedad y responsabilidad.
Corría el año 1993. En el Colegio Apostólico San José se organizó el I Concurso Literario Prof. Augusto Roa Bastos, destinado a alumnos del primer curso, equivalente hoy al séptimo grado. La consigna era escribir un breve ensayo, de una a dos páginas como máximo, sobre la problemática social del momento histórico que atravesaba el país. No hubo aviso previo ni instancias de preparación. Apenas veinte o treinta minutos, una hoja en blanco y la urgencia de decir algo propio.
La singularidad del certamen residía en su jurado. Gracias a la gestión de una docente del área de castellano, los trabajos serían evaluados por Augusto Roa Bastos, figura central de la literatura paraguaya y latinoamericana. Para los estudiantes, aquello era difícil de dimensionar; para el ámbito educativo, un gesto de enorme valor simbólico.
Entre los participantes se encontraba Blas Ojeda De Felice, hoy empresario y dirigente deportivo, entonces un adolescente que escribió sin cálculo ni pretensión. Su ensayo fue directo y crítico. Señaló a la clase política, cuestionó la falta de respeto a la libertad y a la dignidad humana, y también enfatizó cómo el poder parecía orientarse más a satisfacer intereses económicos que a responder a las necesidades del pueblo. Fue una reflexión social clara, sin eufemismos, nacida de la honestidad de quien aún no escribe condicionado por expectativas externas.
El jurado otorgó a su trabajo el primer puesto.
La distinción no quedó circunscrita al aula. El colegio organizó una ceremonia de premiación, con entrega de placa conmemorativa y registro fotográfico del acto, otorgando al concurso un carácter institucional y público. Posteriormente, el hecho trascendió el ámbito escolar porque el certamen y sus resultados fueron publicados en el semanario Tiempo 14 ,en un artículo escrito por el propio Augusto Roa Bastos, quien dio cuenta del concurso y de los textos evaluados.
Ese gesto de leer, seleccionar y luego escribir sobre un concurso escolar le confirió a la experiencia una dimensión mayor. No se trató solo de evaluar un ejercicio académico, sino de reconocer la potencia de una voz joven y de inscribirla, aunque sea de modo fugaz, en el espacio público de la palabra escrita.
Con los años, aquel episodio revela mejor su sentido. No fue solo un premio ni una publicación, sino un espacio que dio a los jóvenes la posibilidad de expresarse y el privilegio de contar con la lectura atenta de una figura como Augusto Roa Bastos. En ese gesto se produjo un diálogo silencioso y fecundo entre un escritor consagrado y voces jóvenes que encontraban en la escritura un modo de explorar las inquietudes de su tiempo.
Blas Ojeda: gestión, deporte y vocación de renovación
Blas Ojeda De Felice es una figura conocida del ámbito deportivo paraguayo, particularmente por su trayectoria dirigencial en el Club Cerro Porteño, institución en la que desarrolló una gestión destacada y asumió un rol activo en los debates sobre su proyección y conducción futura.
Empresario de profesión, alcanzó notoriedad durante su etapa como presidente del Departamento de Futsal FIFA de Cerro Porteño, desde donde impulsó una administración eficiente y competitiva.
Bajo su conducción, la disciplina obtuvo numerosos títulos y consolidó un proyecto deportivo sostenido, valorado tanto por sus resultados como por su organización. Su salida del área, en el año 2020, marcó el cierre de un ciclo considerado exitoso.
Su trayectoria conjuga gestión, liderazgo deportivo y compromiso institucional. En ese recorrido, su historia personal marcada por aquel temprano reconocimiento literario evaluado por Augusto Roa Bastos permite advertir una línea de coherencia que se mantiene a lo largo del tiempo. Desde distintos ámbitos, Blas Ojeda ha sostenido una forma de intervención basada en el uso de la palabra como espacio de reflexión, en una mirada crítica sobre la realidad y en la participación activa dentro de las instituciones que integra.
